La celebración fue presidida por el consiliario de la Hermandad y canónigo de la Colegiata de Gandía, José Cascant.

La Real e Ilustre Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores de Gandia escribió una nueva página en su historia con la celebración de su primer besamanos a su imagen procesional, un acto sin precedentes que congregó a un buen número de devotos y autoridades en una jornada marcada por la solemnidad, la emoción y la profunda vivencia de fe.
La eucaristía y posterior besamanos fue presidido por el consiliario de la Hermandad y canónigo de la Colegiata de Gandía, José Cascant Ribelles. A la ceremonia acompañaron la madrina de la Semana Santa, Paula Cabanilles; o el concejal delegado de la Semana Santa de Gandía, Miguel Ángel Picornell. Asimismo, asistieron la Camarera de la Hermandad, Ex Hermanos Mayores, miembros de la Corporación Municipal, miembros de la Junta Mayor, la Directora de Cáritas Interparroquial, Maite Boscá; el Inspector de la Policía Nacional, Jesús García; así como una nutrida representación de Hermanos Mayores y Camareras de las distintas hermandades de la ciudad.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue el saludo especial al recién nombrado Comisario Jefe de la Policía Nacional de Gandia, Francisco Javier Lucas Ponce. Cabe recordar que, desde 2012, el cuerpo ostenta el título de Hermano Mayor Honorario de la Hermandad.
La Hermana Mayor, Rosa Pascual, le dio la bienvenida destacando que esta vinculación no responde a un mero protocolo institucional, sino a un “orgullo inmenso” por caminar junto a quienes consideran parte de su familia cofrade.
“Mirarla de tú a tú”: un mensaje desde el corazón
Tras la celebración de la Eucaristía y la presentación de los niños ante la Virgen, la Hermana Mayor, Rosa Pascual, dirigió unas palabras que trascendieron la formalidad para conectar directamente con el sentimiento de los presentes.
“Hoy nuestra Madre ha querido bajarse a nuestro suelo, para que podamos mirarla a los ojos, de tú a tú, sin distancias ni barreras”, afirmó visiblemente emocionada.
En su intervención, invitó a los asistentes a dejar a un lado cargos y protocolos para acercarse a la imagen como hijos:
“Si al acercaros a ella os tiembla el labio, que tiemble. Si se os escapa una lágrima, que caiga. Al besarla, estáis entregándole ese nudo que tenéis en el corazón”.
Un flujo constante de devoción
Durante toda la jornada, el flujo de fieles fue constante. Cientos de personas hicieron fila para depositar sus peticiones y agradecimientos ante la talla de la Santísima Virgen, que por primera vez se situaba a la altura de sus devotos, fuera de su trono habitual, permitiendo un encuentro cercano y profundamente simbólico.
Con el solemne anuncio de “Acercaos, pues Ella os está esperando”, quedó oficialmente inaugurado un acto que, tras la excelente acogida y la calidez vivida, nace con clara vocación de consolidarse en el calendario litúrgico de la Semana Santa gandiense.















